Enseñanzas del tatami: ¿Estamos criando niños de cristal? Una lección desde el tatami.

Niños de cristal: qué puede enseñarles el judo sobre perder y volver a intentarlo

Mayo 2026 publicado en el portada.info versión papel

— «Si piensas eso, seguro que no ganas.»

Toni Nadal lo decía mejor que yo, así que se lo dije también: al menos, no se lo pongas tú fácil. Que le cueste. Date la oportunidad de poder ganar.

En la última jornada que asistí a la Copa Valenciana de Judo competición a la que asistí con judokas del Judo Camv.

Empiezo por la primera.

Vi a un crío de unos once años llorando, alejándose de su entrenador con cara de muy enfadado. El entrenador lo llamaba. Y el chaval, sin volverse:

— «Déjame en paz».

El entrenador se vino a sentar cerca de mí, resopló, y soltó la frase de manual:

— «Estos niños de ahora están muy mimados».

Y ahí me surgió la pregunta.

¿Están mimados, o de tanto protegerlos los estamos volviendo de cristal?

Voy con la segunda historia, porque la respuesta está ahí.

Uno de mis judokas competía ese sábado. Lleva un año y cuatro meses entrenando — es el que menos tiempo de tatami acumula de toda su liga. Y le tocaba luchar en categoría élite. Ahí no se regala nada.

Perdió por decisión  arbitral y empezó a dudar de sí mismo. A cuestionarse si valía o no valía. Me tocó recordarle quién era:

«Llevas un año y cuatro meses. El resto, varios años. Estás en élite. Aquí se aprende más rápido que en ningún sitio, porque te das cuenta de todo lo que te falta. Esto no es un fracaso, es información.»

Antes de salir a luchar por el bronce, me miró y me soltó:

— «No puedo ganar.»

Le contesté mirándole a ojos:

— «Si piensas eso, seguro que no ganas.»

Toni Nadal lo decía mejor que yo, así que se lo dije también: al menos, no se lo pongas tú fácil. Que le cueste. Date la oportunidad de poder ganar.

Y le añadí mi versión:

«Sal y dite a ti mismo: voy a ver si le hago un ippon.»

Esa es la diferencia entre criar antifrágiles y criar cristales.

No se trata de hacer a los críos duros gritándoles que aguanten. Se trata de no robarles la conversación interna que tienen consigo mismos justo antes del momento difícil. La que cambia el resultado.

Por eso me chirría la frase del entrenador del polideportivo. «Mimados» es una etiqueta cómoda. Lo difícil — y lo que sirve — es lo otro: estar al lado, recordarles quiénes son, y mandarlos a la lucha con la cabeza en su sitio.

A los hijos no los haces fuertes apartándolos de la lengua del compañero, del frío, o de un combate que pueden perder. Los haces fuertes dándoles las herramientas para mirar todo eso a la cara.

Francisco Beltrán

Psicólogo de la educación y del deporte. Maestro Nacional de Judo. Autor Rebeldes del aprendizaje, Perdidos en la montaña y consultor en mejora del rendimiento personal a travñes de la filosofía del Judo.

Enseñanzas del tatami
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